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Ser padres de un niño de alta capacidad es frecuentemente una experiencia llena de diversión y alegría. Es muy estimulante estar al lado de estos niños y un verdadero placer observar como realizan cosas asombrosas que en ocasiones nos quitan el aliento. En nuestra sociedad, sin embargo, muchos padres tienen una incómoda sensación, y tal vez aprensión, al considerar que su hijo pueda ser inusualmente inteligente. Ellos experimentan un conflicto en sus emociones, se sienten a la vez orgullosos y preocupados, porque intuyen que tendrán nuevas y diferentes responsabilidades para lograr que su hijo desarrolle sus capacidades al máximo. Algunos pueden querer negar o minimizar la alta capacidad del niño esforzándose por verlo “normal”, diciendo, “Bien, sí, él es inteligente o está más avanzado en determinados aspectos si lo comparo con otros chicos de su edad, pero no creo que realmente sea un niño de alta capacidad, él es como los demás.”

 

Estos padres están aún confundidos sobre lo que realmente significa “alta capacidad”. Nunca han escuchado ese término, y si lo han hecho ha sido en un discurso equivocado, en el que un niño, para pertenecer a ese grupo, debería ser un genio, un prodigio, o, al menos, un chico mucho más brillante que otros en cualquier área intelectual. Si su hijo aparentemente solo se muestra inusualmente avanzado en un área concreta un padre poco informado puede conducirle a creer que es imposible que su hijo sea un niño de alta capacidad.

 

Otra causa de confusión es que los padres suelen escuchar declaraciones de los profesores como, “En nuestro colegio creemos que todos los niños tienen algún talento” o“Nosotros consideramos que todos los niños pueden aprender cualquier cosa si se les alienta.” Estos comentarios no son solo desconcertantes sino que además son inexactos. (…)

 

Los niños necesitan la guía y el estímulo de los adultos para poder desarrollar su potencial. Niños con gran talento atlético son alentados a desarrollarlo a través de la instrucción y participación en equipos o clubs deportivos; del mismo modo, a los niños con un talento especial para la música se les anima a recibir clases. Debería ocurrir lo mismo con aquellos niños que tienen un alto potencial académico. Los niños con alta capacidad intelectual, creativa, artística, etc, demandan también oportunidades para desarrollar sus talentos de forma óptima. Desafortunadamente, por una variedad de razones, las escuelas raramente ofrecen más allá de lo académicamente estándar (sí se realizan cambios para los niños con alguna dificultad de aprendizaje pero rara vez para los que aprenden mucho más rápido).

 

Algunos educadores creen que los niños de alta capacidad no necesitan ayudas especiales. La realidad es que (…) son aprendices rápidos y avanzados y por lo tanto necesitan medidas especiales. Ellos son niños excepcionales y requieren acciones excepcionales, del mismo modo que los niños con dificultades de aprendizaje son también excepcionales y por lo tanto necesitan atenciones y servicios especiales.

 

A los padres de niños con alta capacidad algunas veces les cuesta sugerir que su hijo, el cual aprende aparentemente sin esfuerzo, necesita apoyos específicos en la escuela. (…) Algunos dudan con culpabilidad. “Seguro que hay otros niños que necesitan más una ayuda” sienten. Pero los padres y profesores deberían ser conscientes de lo imperante que es que se realicen modificaciones en el currículo de estos chicos.(…)

 

Criar a un niño de alta capacidad puede ser un reto silencioso. (…) Supón que tienes un niño de alta capacidad viviendo en tu casa. Piensas que al crecer debería convertirse en un miembro feliz, responsable, comprometido y de valor para la sociedad ¿verdad? un médico, un científico, un escritor reconocido de novela o poesía… Bien, no necesariamente. Algunos niños con alto potencial no lo desarrollan. Otros factores pueden interponerse en su camino, factores sociales y emocionales. ¿Porqué? La respuesta es compleja.

 

Hay una ambivalencia general en nuestras escuelas y sociedad sobre los niños de alta capacidad. Ellos son a menudo criticados por muchos factores que constituyen parte esencial de lo que son (sensibilidad, intensidad, etc.) Tanto en la escuela como en casa todos los niños y niñas de alta capacidad escuchan constantemente, “Eres demasiado sensible. Eres demasiado intenso. Tienes un sentido del humor raro. ¿Tienes que ser siempre tan creativo? ¿Porqué cuestionas siempre cada norma, cada regla?” Este niño puede llegar a creerse los mensajes y decidir que hay algo fundamentalmente erróneo en él. Por un lado, nosotros nos enorgullecemos de las habilidades de nuestros hijos de alta capacidad, por otro, no nos gusta cuando se comportan fuera de la norma. Ellos son inconvenientemente diferentes y algunas veces desearíamos que pudiesen ajustarse más a un molde algo más “normal” (…)

 

Además, los padres con frecuencia escuchan “Tu hijo es lo primero, su alta capacidad es secundaria, es solo una parte de él.” Pero la alta capacidad no es solo una parte de la persona, es algo integral de ese individúo, que afecta a todo lo que piensa, siente, dice o hace. Es la llave de lo que es. Y no se puede separar de la persona cuando es conveniente para otros.

 

Las altas capacidades no pueden ser pasadas por alto o minimizadas. Estos niños son fundamentalmente diferentes. Como grupo, alcanzan antes hitos del desarrollo (a veces mucho antes), son mucho más intensos que otros niños, procesan ideas abstractas a edades más tempranas y reaccionan a los estímulos con mayor sensibilidad. Todo esto es fundamental que sea considerado y atendido.

 

«Los sentimientos no son buenos ni malos

 

Intenta imaginar que cada vez que estás enfadado alguien mucho más alto y grande que tú dice en tono agresivo: ¡No debes sentirte así! o ¡Estás equivocado al enfadarte por eso! Los sentimientos son algo real para quienes los están viviendo, juzgarlos como “inadecuados” es tan inapropiado como decir que el movimiento reflejo de un músculo es “adecuado” o “inadecuado”. Las personas rara vez pueden dominar los sentimientos inmediatos asociados a un evento o situación. Sin embargo, sí pueden controlar los comportamientos que emplean para expresar estas emociones. Los padres deben ayudar a los niños a aprender poco a poco como expresar y comunicar esos sentimientos de modo adecuado.

 

(…) Comunicación

 

Desde una edad temprana los niños de alta capacidad tienen comportamientos y formas de pensar diferentes de lo que se considera como habitual. Los padres a menudo describen a sus hijos de alta capacidad como “difíciles”, “desafiantes” o “de voluntad firme” y, cuando se les pide que lo expliquen con más detalle, como “tercos”, “discutidores”, “mandones”, “están en Babia”, “están en su mundo” “críticos”, “perfeccionistas” “duros con ellos mismos”, “funcionan a un ritmo diferente”. La curiosidad, intensidad, sensibilidad, idealismo de los niños de alta capacidad forman parte de sus fortalezas y, a la vez, estas fortalezas son las que precisamente les hacen parecer distintos (…) Otros pueden ver el lenguaje o comportamiento de estos niños como “exagerado”. Si “exagerado” se convierte en la lente a través de la cual se observa al niño, incrementa la probabilidad de que se utilicen sentencias negativas para describirle. (…) Cuando padres y profesores comprenden los rasgos y comportamientos de los niños de alta capacidad, son más capaces y están más dispuestos a comunicarse con ellos y aceptar su modo de ser.

 

(…) Castigar a los niños por su alta capacidad

 

Sin darse cuenta algunos adultos penalizan al niño por características inherentes a su alta capacidad. Pueden hacer reproches como: “Si eres tan listo ¿cómo es que no eres capaz de recordar que debes hacer tus deberes?” Esto lo único que transmite al niño es que sería más aceptable y recibiría menos críticas si fuese menos inteligente. (…) Cuando los padres dicen cosas como “¿Porqué tienes que ser siempre tan sensible?” el niño se siente incomprendido y censurado por sentimientos que son reales. (…) Los padres y profesores emplean este tipo de observaciones por una verdadero sentimiento de perplejidad al observar que un niño tan brillante no pueda recordar tareas o responsabilidades simples. O quizás el adulto está intentando mostrarle al niño que “él no es diferente a otros”. Pero, por supuesto, él es diferente. Las personas que hay a su alrededor a menudo responden negativamente ante estas diferencias sin tener en consideración cómo esto puede afectarle. Los niños de alta capacidad pueden reaccionar ante esto eligiendo esconder sus opiniones y sentimientos. Pueden llegar a creer que no es aceptable pensar o sentir de modo diferente. Pueden concluir que hay algo fundamentalmente erróneo en su persona. Cuando los niños sienten fuertes reacciones de otros a menudo se cierran y evitan una comunicación abierta y honesta. Se camuflan y hacen verdaderos esfuerzos por ser “normales” (más como los demás niños). Su sensibilidad ante estos comentarios agresivos les pueden volver desconfiados con las relaciones personales y puede provocar que formen un muro infranqueable y que rara vez compartan sentimientos con otros.»

 

 

 

A parent’s guide to gifted children

Traducción de Patricia Metola

2017-03-24T20:27:52+00:00

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